Caída la
tarde, sombría era la noche
Estaban en
aquel lugar, casa vieja olor a roble
Una mesa,
dos personas celebrando victorias
Conversando
de hazañas, evocando sucesos
Brindando con
agua de vida, en sus paladares
Exquisito sabor
a madera,
Y bajo
la luz de ese gajo de luna nueva
Entre sus miradas humo blanco
de un tabaco
creando un entorno romántico
el acetato
de un grupo clásico sonando
risas y
alagos, de pronto un ambiente cálido
sus manos
se encontraron, se silenciaron las palabras,
se
descubrieron a través de sus labios
dopamina
adrenalina y aunque el no era ningún artista
termino
dibujando la música en su piel a través de caricias
esos ritmos suaves aceleraron la respiración
un beso y un abrazo lo culminó
fue aquel
momento, el mejor suceso
no lo
repitieron, ninguno lo olvidó.